“Aplicar la pedagogía
del amor es la mejor forma de educar” – Alexander Ortiz Ocaña, docente
investigador.
Si empleamos una actitud agresiva o lo presentamos de pocos
amigos, provocamos en él la misma postura.
Si los estudiantes sienten hacia nosotros sentimientos de
discordia y malos pensamientos, es imposible que logremos atraerlo a nuestra
manera de pensar o que desee cooperarnos.
El amor y el afecto que le demostramos a nuestros estudiantes
descubre y promueve concordancias y el resentimiento revela y fomenta
discrepancias.
AMIGO PROFE:
Demuéstrale tu afecto a tus estudiantes de forma creativa
(piropo, frase de aliento, poesía, estrofa de una canción, un apretón de manos,
un abrazo, un beso)
En este sentido es imprescindible cumplir con el principio
didáctico que expresa la unidad entre lo cognitivo, lo efectivo – motivacional
y lo comportamental.
La esencia de este principio radica en que la propia
naturaleza humana todos los elementos que se integran en la personalidad tiene
una naturaleza cognitiva y afectiva, es imposible delimitar un hecho o fenómeno
psicológico puramente afectivo o puramente cognitivo en el funcionamiento
normal del hombre.
Los conocimientos y habilidades que posean un sentido
personal para el estudiante, provocan una efectiva, regulación de conducta y viceversa,
por lo que los motivos proclives a la universidad y al aprendizaje facilitan la
asimilación de los contenidos científicos, el desarrollo de habilidades y la formación
de determinados valores y normas de conducta en los estudiantes
Ahora bien, la simple obtención del conocimiento no implica
automáticamente su manifestación conductual, sino solo cuando resulta relevante
para la personalidad en su reflejo afectivo – volitivo, por eso las operaciones
cognitivas en la universidad tienen que ser portadoras de un contenido
emocional favorable para poder alcanzar los objetivos educacionales y los estándares
básicos, de ahí que el docente deba imprimirle una alta carga afectiva y motivacional
a su método de dirección de aprendizaje de los estudiantes.
EDUCAR ES UNA OBRA DE
INFINITO AMOR.
El amor autentico a nuestros estudiantes siempre esta
naciendo, si no nace todos los días entonces muere día a día.
Hay que sacar tiempo para divertirse y cultivar detalles con
nuestros alumnos.
En realidad ningún detalle es pequeño, pues una palabra
dulce a un alumno puede suavizar un conflicto y una palabra ofensiva puede
distanciarnos.
En las relaciones interpersonales con nuestros estudiantes
es necesario afianzar la confianza con la sinceridad.
Cuidar la relación pedagógica con nuestros estudiantes exige
mantener vivo el diálogo, la comunicación y el respeto; así como ser tolerante
con los errores de ellos, evitando el perfeccionismo y la posesividad.
Sabes amar si le das al estudiante un espacio de libertad, permitiéndole
ser él mismo, en lugar de limitarlo con egoísmo asfixiante.
Debemos vencer continuamente el monstruo de la costumbre y
sólo podemos vencerlo con la energía renovadora de un amor creativo.
El buen profesor armoniza la seguridad que brinda lo estable
con el asombro que despiertan los cambios, es como el árbol: fiel a su porción
de tierra, pero con nuevas raíces, nuevos brotes, nuevas flores y nuevos
frutos.
Debemos complementar la pedagogía tradicional con la pedagogía
del amor, la letra no entra con sangre, la letra entra con amor, con cariño,
con ternura.
Debemos cambiar nuestra mentalidad y nuestra actitud,
debemos imprimirle una alta carga afectiva y motivacional a nuestro modo
cotidiano de actuación pedagógica.
Para transformar la institución
educativa y modificar la actitud de nuestros estudiantes debemos cambiar
nosotros primero.
FUENTES:
Ocaña A.L. (2005). Pedagogía
del Amor: La Educación del corazón mediante la afectividad. Barranquilla
CEPEDID