viernes, 29 de mayo de 2020

¡GRACIAS POR SU GRAN LABOR EDUCATIVA!

Gracias por su participación en este blog de gran importancia para mi formación, leer las opiniones de verdaderos docentes educativos hace que valga la pena todo a pesar de las adversidades actuales, hemos concluido esta participación con grandes aprendizajes que cada uno destinó a compartir, gracias, gracias, gracias.
SER DOCENTE IMPLICA AMOR A NUESTRA PROFESIÓN 🌻🌼🌷
Este blog académico tuvo como objetivo leer las opiniones docentes con base en su experiencia, ha sido de gran enriquecimiento pedagógico para motivación en este proceso educativo, en el que el amor es el principal motor de toda profesión académica, se expresa claramente que con amor todo es más fácil y llevadero en cualquier situacion y cualquier circunstancia y que no hay nada que nos detiene y sobre todo no se acaban las ideas, genera también una sana convivencia y afecto por nuestros alumnos y sobre todo disfrutar siempre lo que hacemos y actuar con responsabilidad en cada situación de nuestra vida académica.
Llegamos al objetivo final de este blog que implica que ser docente es una labor titánica pero además hace que nos enamoremos más de lo que decidimos un día ser y que ahora profesamos.
Gran sabor de boca comprender y entender nuestra responsabilidad y nuestro amor por lo que hacemos día a día.

miércoles, 27 de mayo de 2020

5.- ¿POR QUÉ EL TACTO PEDAGOGICO ES LA PRÁCTICA DE ESTAR ORIENTADOS HACIA OTROS?


La importancia de la flexibilidad del docente y del tacto pedagógico, asimismo señala que las interacciones alumno-docente involucran afectos; se percata de lo necesario que son los sentimientos para las estructuras motivacionales de los estudiantes y para que el proceso de enseñanza-aprendizaje sea sano, en este sentido se establecen cinco niveles de interacción entre el alumno y el docente en el aula de clases desde la perspectiva psicológica, mismos que según lo indican son necesarios para que los alumnos adquieran y desarrollen capacidades útiles para la formación académica. El primero es el contextual, que es aquel donde los alumnos participan en las actividades que se dan en el aula de clases, ajustándose a los estímulos que se les presentan, en este caso los alumnos tienen un papel de escuchas o de repetidores de la información. El segundo es el suplementario, en el los niños pueden producir cambio en el ambiente físico y social. El tercero es el selector mismo en el cual los niños pueden actuar de múltiples formas en cada situación que se les presenta. El cuarto es el sustitutivo referencial donde los estudiantes tienen este tipo de interacciones cuando hacen referencia a escenarios pasados y futuros, se da un desprendimiento del presente. El quinto es el sustitutivo no referencial, este tipo e interacción permite a los alumnos elaborar juicios argumentados o explicaciones sobre las relaciones que han logrado. Por otra parte cabe hacer mención que el profesional en el área de la educación, puede reflexionar acerca de la necesidad de flexibilizar el desempeño de su labor, pues esto le permitirá tener mayor contacto con las y los estudiantes para lograr relaciones impregnadas de mayor afecto, seguridad y comprensión hacia ellos y ellas, estos sentimientos van a motivar que en el salón de clase, reine un ambiente, que, además de ser apto para el aprendizaje, sea para sí mismo y las y los educandos, un lugar de sana convivencia.  La relación alumno-docente es una interacción especial, pues asumen que si bien es cierto que es indispensable poner atención al comportamiento del alumno y del docente, de igual forma es esencial comprender las apreciaciones que éstos formulan dado que esto viabiliza que "los docentes faciliten a los estudiantes no sólo la construcción del conocimiento, sino también su desarrollo social y afectivo". Por otra parte la función del docente va más del contexto pedagógico, pues trasciende la vida de los alumnos y obra en el espacio afectivo y social en el que se mueven. Así también con respecto a las interacciones que establecen los alumnos con los docentes no hay que olvidar que se trata de interacciones sociales y como tales conjugan aspectos básicos del sujeto como es el caso de sus percepciones que determinan el rumbo que tomaran dichas interacciones. La "comunicación da la idea de dialogo, intercambio, correspondencia y reciprocidad". Es por lo previamente expuesto que la interacción alumno-docente debe tener como base la comunicación pues es ésta la que posibilita en gran medida que el proceso de enseñanza-aprendizaje progrese y se logre, que los alumnos desarrollen su sentido crítico y reflexivo así como las habilidades y destrezas que les permitirán desarrollarse socialmente.

Escobar, M.B. (marzo - agosto 2015). Influencia de la interacción alumno-docente en el proceso de enseñanza-aprendizaje. PAAKAT Revista de Tecnología y Sociedad, 8, 6.

miércoles, 20 de mayo de 2020

4.- ¿Cuál es tu responsabilidad pedagógica con el alumno?

En numerosos escritos de Van Manen, éste va exponiendo —dentro de la «pedagogía práctica y vivida»— las ideas-fuerza que conforman la estructura de la responsabilidad pedagógica. Anotamos, por el momento, alguna de esas vetas más significativas de tal disposición de fondo propia de los profesores y educadores más auténticos:

Hay algo en los pequeños que nos estimula y nos atrae hacia ellos de forma muy concreta. Esa inclinación pedagógica es la que nos emplaza a escuchar sus múltiples necesidades. Podríamos decir que la vulnerabilidad del alumno se convierte en una curiosa fuerza moral sobre el adulto. Por supuesto, cabe la reacción de ignorarlo y seguir con nuestros asuntos, como si no tuviéramos responsabilidad pedagógica. Pero, para «los más auténticos» desatender ese sentimiento de «responsabilidad» no les es, sencillamente, posible. Un menor me pide ayuda y siento que debo actuar de forma receptiva y responsable con él. Sí; «sentirse reclamado es el significado más profundo de ser educador».

 Cualquier alumno, por tanto, se convierte en otro que, con su llamada, entra en la vida de todo profesor implicado y, al irrumpir así en su ser, se convierte en «su» alumno, no en «uno» más de la masa de la clase. El verdadero profesor —no el simple técnico o el asalariado de la enseñanza— capta con fina sensibilidad las continuas necesidades de todos y cada uno de sus alumnos y se ve impelido a responderlas haciéndose cargo de cada uno en concreto. De esta suerte, nace en él la responsabilidad pedagógica, de modo que los reclamos de todos los niños o jóvenes que le han sido encomendados encuentran eco en lo íntimo de su ser, resultándole imposible así adoptar una actitud superficial de «indiferencia». En esta línea, el «bien pedagógico» de cada menor a su cargo se convierte —bajo formatos múltiples de vulnerabilidad— en una fuerza moral que no puede dejar de recibir de una forma incluso conmovedora.

 Por otro lado, la «responsabilidad pedagógica» implica una sensibilidad penetrante y viva, capaz de captar las manifestaciones propias de la vulnerabilidad de los alumnos; esto es, las necesidades más íntimas y silenciosas de éstos en el continuum de la vida escolar; sensibilidad que da un tono exquisito al clima generado en la urdimbre de relaciones que mantiene el profesor con sus alumnos. Sigamos de nuevo a este autor sin dejar esta veta:

 Un profesor de verdad sabe cómo ver a los niños: se percata de la timidez de uno, del bajo ánimo de otro, de los deseos o expectativas de un tercero. Para «ver» de este modo se necesita algo más que ojos; se precisa tener «un sentido de responsabilidad». No son muchos, desafortunadamente, los profesores que entran de verdad en la ‘casa personal’ de cada uno de sus alumnos.

FUENTE.

JORDÁN SIERRA J. A. (2015). La responsabilidad ética-pedagógica de los profesores-educadores: una mirada nueva desde Max van Manen. Recuperado el 18 de mayo del 2020 de https://revistadepedagogia.org/wp-content/uploads/2015/06/la-responsabilidad-etica-pedagogica.pdf

martes, 12 de mayo de 2020

3.- ¿Por qué es importante que como docente escuches al alumno?


           “Saber escuchar a los estudiantes es vital para el avance educativo”
Saber escuchar es un indicador en el comportamiento de un buen comunicador. Constituye una forma de comunicación. Al escuchar podemos darnos cuenta si entendió o no lo dicho, cómo fueron interpretados los criterios o consideraciones del hablante.
Hay que señalar que desde hace algunas décadas “escuchar” no se había concebido como meta de aprendizaje; se ha pretendido que los niños escuchen sin haberlos enseñado. Hoy se concibe la escucha como un elemento indispensable en el proceso de la comunicación. Saber escuchar implica dirigir la atención hacia las palabras del otro tratando de lograr una percepción de la palabra hablada, preparándose para extraer de lo oído lo esencial y no apresurarse en deducciones, sin haber penetrado en el sentido de las del interlocutor.
Escuchar es un proceso, no es un acto pasivo, aunque los que saben escuchar deben mostrarse pacientes en su actitud, es decir mostrar un sentimiento general y duradero positivo o negativo acerca de los objetos sociales, en este caso ante la comunicación, ante las personas, ante las ideas que se expresan.
Ahora, cabe cuestionar lo siguiente ¿Sabemos escuchar? ¿Hemos valorado como docentes la importancia de escuchar a nuestros escolares y ser escuchados por ellos en el desenvolvimiento vital del proceso enseñanza – aprendizaje? ¿En el transcurrir de la vida, al relacionarlos con nuestros semejantes, somos pacientes en la escucha? ¿Hemos desarrollado en los escolares dicha habilidad? ¿Qué hemos hecho para lograrlo? Escuchar no es simplemente cuestión de trucos o técnicas, es una actitud, un modo de relacionarse con el mundo. Debe formar parte del modo de vida. Desempeña un papel importante para nuestras relaciones interpersonales.  
      Saber escuchar es aprovechar la diferencia de la velocidad entre el pensamiento y la palabra, empleando el tiempo sobrante en reunir las ideas, interpretar la elección de tiempo, evaluar la fuerza de los argumentos del que habla y responder con gestos de la cara o movimientos corporales; preguntarse si tal cosa constituye un dato importante, como unir una idea con otra; pensar si tal manifestación coincide con su propia experiencia prestar atención máxima al que expone o habla, hay que mostrarse atento, alerta, vivo.
El escuchar a nuestros alumnos debemos tomarlo con mucho compromiso, porque como ya vimos, esto influye en su aprendizaje y no debemos tomarlo a la ligera de nada servirá averiguar la opinión de tus estudiantes si no vas a tomarla en cuenta. Una vez que escuches su propuesta, debes buscar medios para aplicarla en clase y así crear una instancia de aprendizaje más adaptada a lo que estos esperan.


Fuentes:

  • U. (2018, octubre 2). ¿Cómo demostrar tu compromiso con tus alumnos? Recuperado de https://noticias.universia.net.mx/educacion/noticia/2018/10/03/1161826/como-demostrar-compromiso-alumnos.html
  • Marta Moreno. (2019). “Saber escuchar a los estudiantes es vital para el avance educativo”. 11 mayo 2020, de EDUCACIÓN 3.0 Lider Informativo en Innovación educativa Sitio web: https://www.educaciontrespuntocero.com/entrevistas/jose-antonio-fernandez-bravo-escuchar-estudiantes/

miércoles, 6 de mayo de 2020

¿Cuál es la clave para poner en activo el amor pedagógico?


“Aplicar la pedagogía del amor es la mejor forma de educar” – Alexander Ortiz Ocaña, docente investigador.
Si empleamos una actitud agresiva o lo presentamos de pocos amigos, provocamos en él la misma postura.
Si los estudiantes sienten hacia nosotros sentimientos de discordia y malos pensamientos, es imposible que logremos atraerlo a nuestra manera de pensar o que desee cooperarnos.
El amor y el afecto que le demostramos a nuestros estudiantes descubre y promueve concordancias y el resentimiento revela y fomenta discrepancias.
AMIGO PROFE:
Demuéstrale tu afecto a tus estudiantes de forma creativa (piropo, frase de aliento, poesía, estrofa de una canción, un apretón de manos, un abrazo, un beso)
En este sentido es imprescindible cumplir con el principio didáctico que expresa la unidad entre lo cognitivo, lo efectivo – motivacional y lo comportamental.
La esencia de este principio radica en que la propia naturaleza humana todos los elementos que se integran en la personalidad tiene una naturaleza cognitiva y afectiva, es imposible delimitar un hecho o fenómeno psicológico puramente afectivo o puramente cognitivo en el funcionamiento normal del hombre.
Los conocimientos y habilidades que posean un sentido personal para el estudiante, provocan una efectiva, regulación de conducta y viceversa, por lo que los motivos proclives a la universidad y al aprendizaje facilitan la asimilación de los contenidos científicos, el desarrollo de habilidades y la formación de determinados valores y normas de conducta en los estudiantes
Ahora bien, la simple obtención del conocimiento no implica automáticamente su manifestación conductual, sino solo cuando resulta relevante para la personalidad en su reflejo afectivo – volitivo, por eso las operaciones cognitivas en la universidad tienen que ser portadoras de un contenido emocional favorable para poder alcanzar los objetivos educacionales y los estándares básicos, de ahí que el docente deba imprimirle una alta carga afectiva y motivacional a su método de dirección de aprendizaje de los estudiantes.
EDUCAR ES UNA OBRA DE INFINITO AMOR.
El amor autentico a nuestros estudiantes siempre esta naciendo, si no nace todos los días entonces muere día a día.
Hay que sacar tiempo para divertirse y cultivar detalles con nuestros alumnos.
En realidad ningún detalle es pequeño, pues una palabra dulce a un alumno puede suavizar un conflicto y una palabra ofensiva puede distanciarnos.
En las relaciones interpersonales con nuestros estudiantes es necesario afianzar la confianza con la sinceridad.
Cuidar la relación pedagógica con nuestros estudiantes exige mantener vivo el diálogo, la comunicación y el respeto; así como ser tolerante con los errores de ellos, evitando el perfeccionismo y la posesividad.
Sabes amar si le das al estudiante un espacio de libertad, permitiéndole ser él mismo, en lugar de limitarlo con egoísmo asfixiante.
Debemos vencer continuamente el monstruo de la costumbre y sólo podemos vencerlo con la energía renovadora de un amor creativo.
El buen profesor armoniza la seguridad que brinda lo estable con el asombro que despiertan los cambios, es como el árbol: fiel a su porción de tierra, pero con nuevas raíces, nuevos brotes, nuevas flores y nuevos frutos.
Debemos complementar la pedagogía tradicional con la pedagogía del amor, la letra no entra con sangre, la letra entra con amor, con cariño, con ternura.
Debemos cambiar nuestra mentalidad y nuestra actitud, debemos imprimirle una alta carga afectiva y motivacional a nuestro modo cotidiano de actuación pedagógica.
 Para transformar la institución educativa y modificar la actitud de nuestros estudiantes debemos cambiar nosotros primero.

FUENTES:
Ocaña A.L. (2005). Pedagogía del Amor: La Educación del corazón mediante la afectividad. Barranquilla CEPEDID

miércoles, 29 de abril de 2020

¿Cómo defino el amor pedagógico por mis estudiantes?


Todo el mundo habla de paz, pero nadie educa para la paz. La gente educa para la competencia, y la competencia es el principio de cualquier guerra.
Pablo Lipnisky.

La pedagogía se define como la práctica educativa o de enseñanza en un determinado aspecto o área, así como también la capacidad para enseñar o educar. En pocas palabras, la pedagogía es la capacidad y práctica de transmitir conocimientos sobre un área determinada a otros individuos, no obstante, la transversalidad y la rapidez con la que la sociedad se desarrolla, demanda con mayor presura la generalización de las diversas disciplinas que se imparten en las aulas. Dicho esto, cada docente se ha encontrado con diversos retos dentro de los distintos formatos de enseñanza en los que lleva a cabo esta práctica.

En muchas ocasiones, los profesores estudian las estrategias para hacer que esta transmisión de conocimientos sea más fácil para el alumnado, estudian las herramientas de trabajo, desarrollan, incluso, juegos en los que el grupo logre integrarse y adquieran los aprendizajes esperados durante las sesiones –ya que la inclusión es una parte fundamental dentro del aula para lograr que los alumnos alcancen este aprendizaje–. Sin embargo, el conocer todas las estrategias y saber utilizar todas las herramientas habidas y por haber no es suficiente cuando el docente carece de valores/virtudes esenciales para la práctica docente; paciencia, tolerancia, compromiso, amor por su trabajo.

Se define, pues, el amor pedagógico hacia los estudiantes como el compromiso que el docente tiene con el alumno. Ningún docente puede desarrollar su profesión y mucho menos desarrollarse profesionalmente si no siente amor por lo que hace. Un docente manifiesta el amor por sus alumnos cuando muestra un compromiso hacia el aprendizaje que estos adquieren.  



FUENTES.

Doin, G., V., Canicoba, J. y Vautista, J., 2012. La Educación Prohibida. 30 de abril, 2020. <<https://www.youtube.com/watch?v=-1Y9OqSJKCc>>

Real Academia Española. (s.f). Pedagogía. En Diccionario de la lengua española. 30 de abril, 2020. << https://dle.rae.es/pedagog%C3%ADa>>







¡GRACIAS POR SU GRAN LABOR EDUCATIVA!

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