miércoles, 29 de abril de 2020

¿Cómo defino el amor pedagógico por mis estudiantes?


Todo el mundo habla de paz, pero nadie educa para la paz. La gente educa para la competencia, y la competencia es el principio de cualquier guerra.
Pablo Lipnisky.

La pedagogía se define como la práctica educativa o de enseñanza en un determinado aspecto o área, así como también la capacidad para enseñar o educar. En pocas palabras, la pedagogía es la capacidad y práctica de transmitir conocimientos sobre un área determinada a otros individuos, no obstante, la transversalidad y la rapidez con la que la sociedad se desarrolla, demanda con mayor presura la generalización de las diversas disciplinas que se imparten en las aulas. Dicho esto, cada docente se ha encontrado con diversos retos dentro de los distintos formatos de enseñanza en los que lleva a cabo esta práctica.

En muchas ocasiones, los profesores estudian las estrategias para hacer que esta transmisión de conocimientos sea más fácil para el alumnado, estudian las herramientas de trabajo, desarrollan, incluso, juegos en los que el grupo logre integrarse y adquieran los aprendizajes esperados durante las sesiones –ya que la inclusión es una parte fundamental dentro del aula para lograr que los alumnos alcancen este aprendizaje–. Sin embargo, el conocer todas las estrategias y saber utilizar todas las herramientas habidas y por haber no es suficiente cuando el docente carece de valores/virtudes esenciales para la práctica docente; paciencia, tolerancia, compromiso, amor por su trabajo.

Se define, pues, el amor pedagógico hacia los estudiantes como el compromiso que el docente tiene con el alumno. Ningún docente puede desarrollar su profesión y mucho menos desarrollarse profesionalmente si no siente amor por lo que hace. Un docente manifiesta el amor por sus alumnos cuando muestra un compromiso hacia el aprendizaje que estos adquieren.  



FUENTES.

Doin, G., V., Canicoba, J. y Vautista, J., 2012. La Educación Prohibida. 30 de abril, 2020. <<https://www.youtube.com/watch?v=-1Y9OqSJKCc>>

Real Academia Española. (s.f). Pedagogía. En Diccionario de la lengua española. 30 de abril, 2020. << https://dle.rae.es/pedagog%C3%ADa>>







6 comentarios:

  1. Cada docente siempre busca la manera de adaptar sus formas de transmitir el conocimiento a sus alumnos y ésta no es una tarea nada sencilla,pues, en el aula nos encontramos con alumnos muy diferentes, bien dicen que cada cabeza es un mundo, por ello el adaptar las actividades siempre debe partir del interés de los estudiantes. Y de eso se trata el amor hacía ellos y hacía tu profesión.

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  2. Coincido con las virtudes mencionadas del docente, sólo difiero en la transmisión de conocimientos y sobre todo ahora en la enseñanza-aprendizaje a distancia, hay que guiarlos en la construcción de sus aprendizajes.

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  3. Coincido con el texto, un docente debe tener esas virtudes y habilidades porque sin ellas no podrían lograr que el alumno logre el aprendizaje que se pretende, sobre todo se debe tener la habilidad de adaptarse a cada alumno, ya que cada uno de los niños en el aula es diferente y aprende de manera diferente y una persona que realmente disfruta lo que hace en este caso enseñar se adapta, pone empeño y compromiso para que sus alumnos reciban el aprendizaje que tiene intención de darle.

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  4. Cuando nos esforzamos para alcanzar las metas y lograr que los estudiantes adquieran el conocimiento deseado por nosotros como docentes y aún más inculcando valores éticos en cada alumno estamos contribuyendo a alcanzar estos objetivos, con esto no sólo nos esforzamos sino que además estamos interesados en contribuir con nuestro grano de arena en la función más bella que tenemos y que es el placer y amor de enseñar, es entonces cuando esto se convierte en un arte.

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  5. Muchas de las ocasiones no basta con estudiar las estrategias ni las herramientas, el docente debe de estar en constante actualización y capacitación, para de ahí partir al desarrollo de las estrategias o herramientas propias y poder alcanzar el aprendizaje esperado del grupo en turno, pero, efectivamente todo esto no se puede llevar acabo si no hay un interés, compromiso y profesionalismo de parte del docente.

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  6. El amor pedagógico es sin duda la parte más rica y esencial de ser docente ya que como lo menciona el autor de nada sirve poseer los conocimientos pedagógicos si no se siente amor por la practica misma y es que no es lo mismo amor por los estudiantes que amor pedagógico porque este emana de una gran responsabilidad y sobre todo de un fuerte compromiso en nuestro quehacer pedagógico, cuando se tiene ese amor no hay límites en ninguna de las circunstancias actuales y retos a futuro.

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